Detección Precoz de la Tartamudez

¿Cómo realizar la detección precoz de la tartamudez?

Con una prevalencia que llega hasta un 10-11 por ciento de la población en la edad preescolar, la tartamudez, o disfemia, es un trastorno que afecta a la fluidez del habla y que se caracteriza por interrupciones involuntarias, repetición y/o prolongación de sonidos o sílabas, tensión muscular en cara y cuello y, en grados severos, conductas de evitación, frustración y miedo principalmente al hablar en público.

Con el objetivo de concienciar sobre la importancia de un diagnóstico y una intervención precoces en estos niños para minimizar su repercusión a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo, el Hospital Universitario General de Villalba insiste en la importancia de conocer este trastorno, sus diferentes tipologías, causas y tratamiento.

«Cuando hablamos de una tartamudez establecida, sobre todo en la adolescencia y la edad adulta, es frecuente que ya exista repercusión a nivel emocional y psicológico, afectando a las relaciones sociales y laborales de estos pacientes», explican la Dra.

Esto permitirá diferenciar entre una disfluencia evolutiva y una tartamudez temprana .

Las disfluencias evolutivas son comunes en niños que están aprendiendo a hablar y en el 80 por ciento de los casos remitirán de forma espontánea», apuntan.

En edad escolar, la prevalencia de la tartamudez -que ya es crónica o establecida- disminuye a un 4-5 por ciento, y en la vida adulta es de aproximadamente un 1 por ciento.

Las causas de la tartamudez

No existe una causa única de tartamudez, sino que tiene un origen multifactorial, donde se combinan factores ambientales, lingüísticos y psicológicos, entre otros.
Las situaciones familiares desfavorables, la sobreprotección, hechos traumáticos como la separación de los padres o el nacimiento de un hermano generan estrés en el niño y pueden favorecer estos trastornos. Es cierto que existe un componente genético: los hijos de padres tartamudos, sobre todo si son varones y si es la madre la que padece el trastorno, tienen hasta tres veces más posibilidades de desarrollarlo en la infancia.

Esto no implica que todos los hijos de padres tartamudos vayan a desarrollar irremediablemente este trastorno.

«Entre los 3 y los 6 años hacemos una valoración para detectar estos niños de riesgo.
Si nos encontramos frente a una tartamudez límite, haremos una terapia prescriptiva dirigida especialmente a los padres, para facilitarles información y consejos de actuación «, indica María Sánchez.

«En los casos que ya presentan tartamudez establecida, realizamos una terapia integral con el objetivo de mejorar la fluidez, evitar las conductas de evitación, controlar el miedo y la ansiedad», añade, insistiendo en que los padres «no se queden con la duda» y consulten tanto en el colegio como en Atención Primaria, para considerar la derivación a un especialista.

El tratamiento de la tartamudez con el logopeda

Si eso ocurre, debemos acudir a un especialista para realizar una evaluación completa y valorar la necesidad de tratamiento específico.

De esta forma, se podrán poner a disposición de los padres y los niños recursos y estrategias para que empiecen a trabajar en casa y se planificará por parte de los profesionales la intervención más adecuada, con el objetivo de mejorar estas dificultades y minimizar su repercusión.

Esta patología no desaparece, pero la detección precoz de la tartamudez y su intervención temprana ayudarán mucho al paciente a controlar un habla más fluida con una velocidad y un ritmo adecuados y ausente de esfuerzo articulatorio.

En los últimos años se está dando una mayor visibilidad a la tartamudez gracias al trabajo conjunto de profesionales, profesores, familias, asociaciones, etc, consiguiendo que ésta no constituya un estigma: «Una persona tartamuda no tiene por qué asociar ningún trastorno psicopatológico o un coeficiente intelectual por debajo de la media, son personas normales que simplemente tienen una forma diferente de hablar», inciden las especialistas, aclarando que la tartamudez no es un trastorno «sin tratamiento ni solución».

En ese sentido, indican también que «son los padres quienes deben informar al colegio y a la familia acerca de esta condición para que el tratamiento y las estrategias se puedan aplicar en todos los ámbitos, facilitando así la integración del niño.

En este sentido, desde el hospital subrayan la importancia de ayudar a las personas con tartamudez, «siendo comprensivos en la fase inicial del lenguaje, dándoles tiempo para hablar sin cortar ni completar sus frases y hablándoles de forma clara y sencilla».

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